El colegio Manuel Scorza Torres, ubicado en el distrito de José Luis Bustamante y Rivero, enfrenta una crítica situación de infraestructura que afecta directamente a cientos de estudiantes. A pesar de que existe un proyecto aprobado para la construcción de un nuevo pabellón, la falta de presupuesto ha impedido su ejecución durante más de una década.
Actualmente, alrededor de 150 estudiantes de primaria y secundaria reciben clases en ambientes deteriorados y aulas prefabricadas que no reúnen las condiciones adecuadas para el aprendizaje. El problema se arrastra desde hace más de 10 años y continúa sin una solución concreta por parte de las autoridades.
La directora de la institución educativa, Rita Quispe Sarmiento, informó que el colegio alberga a más de 550 estudiantes y que uno de los principales problemas es un pabellón de seis aulas que debe ser demolido debido a su avanzado deterioro. “Este pabellón ya debió construirse hace 10 años. El proyecto ha sido elaborado y aprobado, pero no tiene el apoyo de las autoridades para iniciar la obra”, manifestó.
Según explicó, el proyecto contempla la construcción de nueve nuevas aulas y requiere una inversión aproximada de 13 millones de soles. Sin embargo, ninguna entidad ha asumido el financiamiento total de la obra, asimismo la Municipalidad Distrital de José Luis Bustamante y Rivero habría señalado que solo cuenta con recursos para cubrir parte del presupuesto, mientras que el Gobierno Regional de Arequipa tampoco habría garantizado el financiamiento restante.
“El problema es que nadie quiere asumir la totalidad del presupuesto. La municipalidad indicó que podía reunir alrededor de nueve millones, pero faltaba el resto. Por eso se pidió apoyo al Gobierno Regional”, explicó Quispe.
La situación es bastante preocupante, lo que ha obligado a la institución educativa a reubicar a los estudiantes en ambientes improvisados. Incluso, algunos escolares ocupan espacios originalmente destinados a otras actividades académicas.
Uno de los casos más preocupantes es el de los alumnos de quinto grado de primaria, quienes fueron trasladados al aula de innovación para recibir clases debido al mal estado de las instalaciones. Alrededor de 100 estudiantes utilizan tres aulas prefabricadas implementadas con apoyo de la Asociación de Padres de Familia (APAFA).
“En épocas de calor, estas aulas son extremadamente calientes y tampoco reúnen las condiciones óptimas para nuestros estudiantes”, indicó la directora.
El deterioro de la infraestructura se ha agravado con el paso de los años debido a filtraciones de agua y al desgaste natural de una construcción que supera las seis décadas de antigüedad, también las constantes lluvias registradas en los últimos años han provocado grietas en paredes y techos, generando preocupación entre docentes y padres de familia por la seguridad de los escolares.
La directora lamentó que durante los últimos diez años ninguna autoridad haya logrado concretar la obra, pese a los reiterados pedidos realizados por directores, docentes y padres de familia.
“Me parece que existe cierta negligencia por parte de nuestras autoridades porque no estamos hablando de uno o dos años, sino de diez años de abandono a nuestros estudiantes”, sostuvo.
Mientras tanto, más de 500 alumnos continúan desarrollando sus actividades académicas en una institución que espera desde hace una década una infraestructura acorde a sus necesidades educativas.
